La armónica de cristal

La armónica de cristal es un instrumento idiófono, inventado en el año 1760 por Benjamín Franklin; la idea surgió al ver en Cambridge un concierto de copas de vino llenas de agua tocadas por Edward Delaval. La primera persona que tocó dicho instrumento fue la inglesa Marianne Davies que haría incluso una gira con su hermana Cecilia Davies, soprano, siendo aún niña.
La armónica está formada por una serie de platos o boles de cristal de diferentes tamaños superpuestos y alineados horizontalmente, atravesados por un eje conectado por correa a por un pedal que los hace girar mientras se toca. El músico se moja los dedos ligeramente y toca los platos mientras giran, lo que hace que se emita un sonido cristalino.
Se dice que en Paris el belga Étienne-Gaspard Robertson, físico, mago y espiritista, utilizó la armónica de cristal para sus sesiones de fantasmagoria, que eran proyecciones que se pusieron de moda a finales del XVIII y fue ganando adeptos a lo largo del XIX, y consistía en una serie de proyecciones con juegos de luz e ilusionismo que podían simular la aparición de un espectro.
Muchos compositores importantes realizaron obras para este instrumento; Beethoven, Carl Philipp Emmanuel Bach, Saint-Sans, y Richard Strauss entre otros.
Fue prohibida porqué se decía que podía provocar locura, depresión e incluso cáncer
Más tarde se supo que el plomo que antiguamente se utilizaba para la fabricación de los cristales era lo que realmente hacía enfermar a sus músicos, provocando incluso saturnismo.